Donna

Que mujer tan bella

que luna cargada de día

tesoro de noche

luz de mis días.

Que abismos pasan por tu frente

y gritan rebeldía,

dulce tu boca

agua bendita tu saliva

Tus cabellos enredados en constelaciones

haciendo atmosfera en la vida

tus dedos redondos tatuando esperanzas

en la piel desnuda.

Tu voz gimiendo por ventura y desventura

tu mirada limpia de niña,

no por ser ángel

sino por olvidar tristezas.

Desvístete mía entre las sábanas suecas

date al piso y a la tierra

porque tú eres seda.

Sacúdeme bendita…

la sangre que acumulo

que por mis venas corren átomos de ti

¡Libértame!

yo que soy hombre enjaulado

triste agonía.

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