Para tanto

 

Conocí a Nestor en la academia de baile, al principio a mi no me gustaba, pero el bailaba muy bien y ya saben esa idea errónea “el que sabe bailar hace muy bien el amor”. El punto por el que estoy aquí diciendo esto, no es ese… Nestor era pareja de baile de Lía, una amiga mía, ella me dijo “es muy buena gente, baila bien, a mi no me gusta, es guapo ni como negarlo, aparte yo amo a Eduardo, lástima que a Lalo no le guste bailar, pero tú eres como de la edad de Nestor, deberían conocerse”. Luego se despidió de mí y me dejo pensativa.

Así fue como a la siguiente clase me permití acercarme a él, yo le echaba miraditas, ya saben, las miradas también acercan… llego el primer descanso, él me hablo. Me dijo “¡hola!, ¿cómo estás?”, le respondí bien y estaba más que bien, me dijo soy Nestor y me extendió la mano, le dije soy Ana, le di la mano, la suya era tan suave y él olía riquísimo… luego me invito a bailar en silencio, y efectivamente bailaba hermoso. Estuvimos conociéndonos. Ambos decidimos ir despacio, y para mi estaba bien porque había estado mucho tiempo sola. Después de varios meses me invito a cenar a un restaurant precioso y caro, tomamos vinito, así que ya me había endulzado y calentado la noche, cenamos ligero porque sabíamos lo que iba pasar, luego salimos y me llevo a su departamento, un buen lugar, fresco y elegante, nos besamos en la sala, y el destapo otra botella, me beso el cuello, nos tocamos, nos sentimos, le quite la camisa, estaba muy excitada y él también, su pantalón me lo decía, lo acaricie en su entrepierna y me moría por desvestirlo rápido, y hacer lo que fuese ahí, en el sillón, o en la alfombra, pero él me cargo y me llevo a su recámara, me dijo ahorita vuelvo, y se fue al baño, prendí la luz de su recámara, olía rico, a y estaba arregladísimo, me recosté en su cama sensualmente y quitada de la pena, cuando el regreso apago la luz,  me incomode y la volví a prender, él me miro serio y hasta molesto, sonreí y lo bese, pero él se puso duro como un tronco así que le dije ¿Qué pasa? Y apago la luz, no sé si fueron las ganas de llevarle la contraria o simplemente que mi razón es justa pero me importo poco y volví a prender la luz, porque parecía estar enojado, y realmente a quien le agrada tener sexo o hacer el amor enojada o enojado, o al menos a mi no y era inaceptable. Él se levanto de la cama, no tenía la camisa puesta y lo vi, era delgado, con una piel bien cuidada, un ombligo hermoso y un abdomen marcado ligeramente, para mí el era perfecto con su imperfección, pero no era yo, era él, el problema estaba en él.

Seguía mirándolo, mientras el me decía “no me mires así” le dije ¿porqué? ¿qué tiene de malo mirarte?, y susurrando me respondió, “no me gusta, me avergüenza y también mirarte a ti”. Sentí una explosión dentro de mí, y me pregunté a mi misma ¿dónde está el hombre seguro que baila todos los días, dónde demonios está?  Aparte ¿porqué le avergüenza mirarme a mí? Cualquier hombre desea ver a su pareja con poquita ropa y desnuda. Yo me sentía bien conmigo, hacia ejercicio, me esmeraba, me ponía guapa para mí y en esos momentos con Nestor también para él. Me molesté, y la verdad es que yo no podría hacer mucho por su inseguridad, no estaba dispuesta a vivir con ella, ni a tolerarla, ni a no disfrutar. Me puse rápido la blusa y me retoque con lipstick y me acomode mi melena.

Tome un taxi, yo no estoy acostumbrada a tomar taxi porque tengo mi coche pero por él, había salido sin coche, ahora tendré más precaución porque uno nunca sabe que va pasar en una cita. Llegando a casa me quite las zapatillas y la falda, el bra, me solté la melena, me puse la camina de Roony, mi Roony que ya no estaba conmigo, me acosté mientras pensaba, y es que de Roony aprendi tanto, a ser feliz desnuda, una no tiene por qué avergonzarse de su cuerpo, me acostumbre a gozar la desnudez, Roony y yo nos íbamos a casar antes de que ocurriera lo del accidente, llevo 4 años sin pareja, sin un amor fijo, ni un amante tan siquiera, me había dolido tanto su partida. Nunca me descuide porque tuve siempre la esperanza de volverme a enamorar, ahora sigo esperando el amor, ahora sé que mi amor no se llamaba Nestor.

No sabía si regresar a bailar, le conté lo ocurrido a Lía, y ella sólo dijo “tú no tienes porque detenerte”, ya se me había pasado el enojo, así que pensé en seguir con él, y ayudarlo en lo que hiciera falta mientras el se hiciera responsable de lo suyo. Nos fuimos a la academia y cuando entramos Nestor no había llegado, pasaron los primeros quince minutos y él no aparecía. Después nos avisaron que él dejo la academia, pregunté por él y no recibía respuesta, fui a buscarlo pero él se había mudado de ciudad. Al final prender la luz era mucho, demasiado para tanto…

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