Preámbulo al cabello largo

Las motivaciones para tener el cabello son muchas, a necesidad de aclaración hago la siguiente lista.

1. Me da flojera acudir a la estética o peluquería

2. Tengo un amor que le gusta el cabello largo

3. Soy oficinista y se me exige el cabello recogido

4. Así no gasto tanta agua y lavo mi cabello cada tercer día

5. Me esfuerzo por tenerlo largo

6. Pierdo lo sexy si me lo corto

7. Poseo una hermosa cabellera larga

8. A las niñas les gustan los chicos tipo rockstar, andariegos guapo-sexosos

9. Estoy buscando un motivo para perder mi cabellera

10. Cuando de verdad me sienta triste iré a la estética a cortármelo para demostrar mi camaleónico ser

Cuando te sientes tufo de literato o de mierda, da igual, lo reconfortante está en un corte de cabello. Si se tiene ganas de desechar la tristeza sin tener que llorar, es momento para que el cabello largo tome sentido a través de cortarlo. El cabello es una de esas cosas que nacieron para perderse, igual que la virginidad; nos gusta el morbo. Aceptémoslo. Bueno, haré otras referencias para que no se molesten SUSCEPTIBLES. Entre otras cosas que se crearon para perderse, están: el lápiz, el lapicero, la lapicera, el suéter, las ideas, los dientes, las uñas, alguna extremidad del cuerpo, la dignidad, la inocencia, el dinero, la billetera, el miedo, la confianza, las expectativas, y por ende el amor.

Lo bueno de perder el cabello, excluyendo por calvicie y caspa, es que vuelve a crecer, y podes perderlo las veces que sean necesarias. Es igual a que la vida nos aborte una y otra vez como decía G.G.M .

Si sales de casa o del trabajo con el alma destrozada pero no quieres llorar, no por orgullo, aclaro, sino porque ya ha sido suficiente, es momento de caminar a casa, y no alimentar el capitalismo e ir al cine, o a comprar hamburguesas de rata, o estrenar ropita de las tiendas departamentales trasnacionalees, en realidad es mucho más sencillo, caminar, poner atención y entrar a esa estética por la que pasas todos los días y jamás haces caso, es momento de que esa desconocida con manos de diosa te masajee el cabello, te miré desde el espejo y adivine lo que mejor le va a tu rostro, que vea que estás triste y diga algo que nada tendrá que ver con tu tristeza pero te hará sonreír o al menos te exhortará a decir algo al respecto, puede que entonces te pongas a llorar y te sientas ridícula/o teniendo toda la razón, luego de unos segundos te enfrentarás a esa/ese frente al espejo y te tomes un minuto de silencio y la dama con tijeras se quedará quieta con las tijeras, rasuradora o la secadora en mano y te dirá, ¿está bien así?, ¿hasta aquí?, ¿más corto?, ¿te lo peino así?, ¿cómo te gusta peinártelo? Por fin alguien tomará en cuenta lo que piensas y hará lo posible para que te sientas bien con ese corte de cabello. Saldrás de ahí renovada/o, batiendo la angustia, sacudiéndote el pelo y el polvo.

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2 pensamientos en “Preámbulo al cabello largo

  1. Hace unas semanas, que mi hijo viajó para estar con el papá, me deprimí mucho al recordar que no iba a pasar las fiestas de fin de año con él y me pasó justo lo que describes en tu relato, decidí ir al salón de belleza y regalarme una tarde con el estilista y creeme, como por arte de magia, mi estado de ánimo mejoró; aún extraño a mi chiquito, pero ya no me siento deprimida.
    Puedo asegurar que: en caso de depresión, acuda al estilista.

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